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Tu Historia - En Busca de la Memoria Historica del Anahuac 2

En Busca de la Memoria Historica del Anahuac

Horizonte de Justicia. Rolando Arjona

Horizonte de Justicia. Rolando Arjona

Por: Guillermo Marín.

Segunda parte

Otro de los elementos imprescindibles es "concebir y entender" a nuestro pasado como una CIVILIZACIÓN milenaria en permanente transformación. Desde la invención de la agricultura y el maíz en el año 6 mil a.C., hasta nuestros días. Entenderla como ser vivo, vibrante y vigente. Con sus periodos de esplendor y sus periodos de decadencia, de luz y de oscuridad. Porque nada en la vida y el mundo es totalmente bueno, ni totalmente malo. Los Viejos Abuelos entendían esta ley universal en el concepto filosófico de Ometeotl, la dualidad divina.

Para "penetrar profundamente" en la raíz de nuestra Identidad Cultural, para poder descolonizar nuestra Cultura y a nosotros mismos, necesitamos hacer una titánica labor de "arqueología del espíritu" y dejar a un lado la arqueología de la materia del "colonizador-colonizado", que con cuatro tapalcates quiere "explicar" nuestra grandeza espiritual de manera "científica". Tenemos que desprendernos de la historia oficial, desde las Cartas de Relación hasta el Libro de Texto Gratuitito... pero saber usarlos en nuestro favor. Se requiere también, retomar y revalorar la tradición oral, pero tratar de "cernirla" de las distorsiones de buena y de mala fe, que ha sufrido en estos 481 años de vivir en la clandestinidad, en manos de gente ilustre y respetable, pero también en manos de oportunistas irresponsables.

Finalmente tendremos que apoyarnos en las bases filosóficas de otras civilizaciones, para hacer extrapolaciones que nos ayuden a entender los planteamientos filosóficos de los Viejos Abuelos, pues a final de cuentas, todos los pueblos sabios y antiguos del mundo, buscaron por diferentes caminos el mismo objetivo.

Entender la CIVILIZACIÓN DEL ANAHUAC como un todo, es conocer el impresionante esfuerzo que hicieron los Viejos Abuelos, de ser bárbaros, nómadas, cazadores, recolectores en el sexto milenio a.C. y llegar a dar las bases sólidas del Desarrollo Humano. Sin una base de un sistema alimentario, un sistema de salud, un sistema de educación y un sistema de organización y un régimen jurídico. Ni los toltecas, ni los mayas, ni los zapotecos o mixtecos y por supuesto, la ultima cultura en desarrollarse, los aztecas, hubieran podido construir ni siquiera una pirámide, o tener una ciudad. Mucho menos penetrar en los arcanos de la trascendencia espiritual de nuestro limitado perímetro material de la existencia. Donde por cierto, encontramos su mayor logro y aporte a la humanidad.

Necesitamos valorar el gran esfuerzo que hicieron nuestros Viejos Abuelos en el periodo Preclásico y reconocer en los olmecas; no el inicio de la civilización del Anáhuac, sino el final de un largo y complejo proceso de sabiduría humana que duró 4 milenios y medio, pues la cultura olmeca aparecerá aproximadamente en el año 1500 a.C.

Del Periodo Clásico debemos apreciar y exaltar más de mil años de esplendor, que pocas civilizaciones han logrado tener. Donde no existieron guerras, sacrificios humanos y señoríos. Muchos investigadores no se explican o no "se quieren explicar" esta maravilla humana. Que se sustenta en el grado de desarrollo que se alcanzo en el preclásico. Teniendo satisfechas las necesidades básicas de subsistencia material, los Viejos Abuelos, guiaron a los pueblos en la búsqueda de la trascendencia espiritual de su existencia. Ese es precisamente su legado más importante que tenemos.

Pero debemos de reconocer que algo misterioso sucedió y que en una generación, alrededor del año 850 d.C. los Viejos Abuelos destruyeron, cubrieron de tierra sus monumentales construcciones y literalmente desaparecieron de la faz de la tierra. Los venerables maestros toltecas nos dejaron y dijeron dicho en sus profecías que regresarían. Esto los académicos lo conocen como "el colapso del clásico".

Después sufrimos una época de decadencia ante la ausencia de nuestros venerables maestros. El poder y la religión en manos de los seres humanos, "comunes y corrientes", la historia nos enseña que se degradan. En el siglo XIII, mucho tiempo después de que se fueron los toltecas, llegan al Valle de Anáhuac un pueblo bárbaro que venia del Norte. Que no sabia hablar náhuatle, que no tejía algodón, "que no tenía rostro", que nadie lo conocía.

En poco tiempo este pueblo se culturiza con los remanentes de cultura tolteca que quedaban y como grandes guerreros, toman el poder y cambian la historia, la filosofía y la religión de los antiguos toltecas. Tlacaelel retoma el pensamiento tolteca pero lo transforma de ser totalmente espiritual a ser material. La Guerra Florida tolteca, que se liberaba en el corazón de cada guerrero por vencer sus debilidades y sus pasiones, seria ahora una guerra contra los pueblos vecinos. Las armas de los guerreros dejaban de ser "flor y canto" y pasaban a ser de madera, hueso, piedra y obsidiana. Las milenarias escuelas de enseñanza social (telopchacalli) y de carácter esotérico-espiritual (clamécac); pasaban a ser academias militares para los masehuales y la nobleza respectivamente. La dualidad religiosa-filosófica Tláloc-Quetzalcóatl, se cambió por Tláloc-Huichilopoztli, deidad con la que llegaron al Valle del Anáhuac los aztecas y que trataron de imponerla a los pueblos vecinos. Transgresión que les costo muy caro a los aztecas cuando en 1519 el filibustero de Cortés se hizo pasar como "el capitán de Quetzalcóatl" y logró hábilmente, canalizar todo el odio y resentimiento que se le tenia al pueblo azteca. Sólo de esa manera se puede explicar la caída del formidable pueblo azteca que, según los expertos, a la llegada de Cortés su ciudad tenia alrededor de un millón de habitantes. Lo que implica cientos de miles de valientes y expertos guerreros.

De modo que no podemos y no debemos, sentar las bases de nuestra descolonización en un solo pueblo y mucho menos en los aztecas. Tenemos que dimensionar a nuestra civilización con todas sus potencialidades. Sin restarle meritos a los aztecas, pero sin dejar de ver MILES DE AÑOS DE SABIDURÍA Y DESARROLLO HUMANO. La "grandiosa" historia de los aztecas es más un mito del colonizador, que ha pretendido que los mexicanos confundamos la grandeza de nuestra milenaria civilización, con la de un pueblo guerrero que un puñado de ellos derrotaron. Entre más grande es la supuesta grandeza del pueblo azteca, necesariamente es mayor aun la "epopeya" de un grupo de aventureros ibéricos, que lograron derrotar y someter a "los más ilustres y poderos indígenas".

La descolonización cultural, metal y espiritual comenzará cuando nos dediquemos con inteligencia y no con fanatismo a "explorar" este universo de textos, mitos, leyendas y sentimientos en los que nos han atrapado los colonizadores.

Guillermo Marín.
www.toltecayotl.org.mx

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