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Grandes MexicanosGrandes Mexicanos - Hazañas de un maestro indígena - Ignacio Manuel AltamiranoGrandes Mexicanos

Hazañas de un maestro indígena - Ignacio Manuel Altamirano

Autor: David Gómez Salas

Grandes Mexicanos - Hazañas de un maestro indígena - Ignacio Manuel AltamiranoExistió un mexicano dotado de valor, inteligencia y sensibilidad, prácticamente, sin límites. Ejemplo de superación, esfuerzo, dedicación, tolerancia y amor a México.

A los 14 años nuestro héroe, que solo hablaba Náhuatl, empieza a aprender castellano, por lo tanto también empieza a aprender a leer y escribir. Aprendió con facilidad el español, latín y francés. Además estudió filosofía, leyes, teatro y tácticas militares.

Participó en la lucha armada contra el dictador Antonio López de Santa Anna, con lo liberales en la guerra de reforma, y con Juárez contra la invasión francesa y el imperio de Maximiliano

Nuestro héroe nació 1834 y a finales de 1848 empezó a aprender español. Al año siguiente (1849) consiguió una beca del Instituto Literario de Toluca, ahí querían enseñarle solo catecismo, pero aprende más. Consigue ser el encargado de la biblioteca de ese Instituto; y ahí lee infinidad de obras clásicas y modernas.

Tres años más tarde (1852) publica su primer periódico, “Los Papachos”, por lo que lo expulsan del Instituto. Recorre el país como dramaturgo en una compañía teatral. Además escribe la obra “Morelos en Cuautla”.

Después se va a residir a la Ciudad de México para estudiar Derecho, en el Colegio San Juan de Letrán. Se sostiene económicamente enseñando francés en una escuela particular.

A los diecinueve años (1854) abandona los estudios para adherirse al Plan de Ayutla, que intenta derrocar al dictador Santa Ana. Va al sur de Guerrero y se pone a las órdenes del general Juan Álvarez.

Terminada la revolución regresa a sus estudios de jurisprudencia, y a los 23 años(1857) los abandona de nuevo, al estallar la guerra de Reforma.

A los 25 años (1859) se titula de Abogado. Dos años después (1861), al triunfar los liberales, es elegido diputado al Congreso de la Unión.

Con dos años de Diputado, en 1863, se incorpora a la lucha contra la invasión francesa y el imperio de Maximiliano. El 12 de octubre de 1865 fue nombrado coronel por el presidente Juárez. En su vida militar siempre obtuvo triunfos. Participó en el sitio de Querétaro, donde fue un héroe.

A los 33 años (1867), al restaurarse la República, se retira para siempre de las armas; y consagra el resto de su vida a las letras y a México… siempre.

En el Congreso de la Unión, su labor legislativa fue a favor de la educación primaria gratuita, laica y obligatoria.

También fue Procurador General de la República, Fiscal, Magistrado y Presidente de la Suprema Corte, Oficial Mayor del Ministerio de Fomento, en donde impulsó la creación de observadores astronómicos y meteorológicos y la reconstrucción de las vías telegráficas.

Fue maestro y puente de comunicación de dos generaciones de pensadores. Los consagrados: Ignacio Ramírez, Francisco Zarco, Guillermo Prieto, Vicente Riva Palacio; y los jóvenes: Justo Sierra, Manuel Acuña, Manuel M. Flores, Juan de Dios Peza y Ángel de Campo.

Exploró la literatura inglesa, alemana, norteamericana e hispanoamericana. Fundó con Ignacio Ramírez y Guillermo Prieto el Correo de México. Se preocupó porque la literatura mexicana tuviera un carácter verdaderamente nacional, que pudiera ser un elemento que contribuyera a la integración cultural de nuestro país.

Publicó la revista El Renacimiento, en cuyas páginas, reunió escritores de todos los credos. Logró que escribieran en la revista: románticos, neoclásicos, eclécticos, conservadores, liberales, juaristas, progresistas, figuras consagradas, novatos, bohemios, poetas, ensayistas, historiadores y hombres de ciencia.

En 1868, publicó Clemencia, considerada por muchos la primera novela mexicana moderna. En 1871 publicó “Rimas”, en donde usa descripciones de paisaje patrio para promover el desarrollo de una lírica genuinamente mexicana.

En 1871 fundó los periódicos El Federalista y La Tribuna; en 1875 formó la primera Asociación Mutualista de Escritores; y en 1880 editó el periódico “La República”, orientado a defender los intereses de los trabajadores.

Fue profesor en las Escuelas: Nacional Preparatoria, de Comercio, de Jurisprudencia, Nacional de Profesores y muchas más, por lo cual recibió el título de Maestro

Escribió novelas, poesías, cuentos, relatos, críticas, investigaciones históricas, ensayos, crónicas, biografías y los estudios bibliográficos.

Sus obras más importantes son: Clemencia, Julia, Rimas, La Navidad en las Montañas, Antonia, Beatriz, El Zarco (póstuma), Atenea (póstuma) y dos volúmenes que contienen trabajos del género costumbrista (leyendas, paisajes, crónicas y retratos). La Secretaría de Educación Pública publicó, después de un siglo, sus obras completas, en 20 tomos.

Ignacio Manuel Altamirano, indio puro, nació en Tixtla Guerrero, fue hijo de Francisco Altamirano y Gertrudis Basilio. El apellido Altamirano no era de sus antepasados, pues ellos eran indios puros. El español Juan Altamirano, fue padrino de bautismo de su tatarabuelo y le puso su apellido.

Ignacio Manuel Altamirano mostró talento para analizar y comprender con rapidez diversos problemas, hallar soluciones, actuar con valor, sensatez, sagacidad, sentido común y respeto.

Se anticipó a su tiempo y promovió un nuevo punto de vista para superar a los establecidos. Fue siempre superior al promedio, cuando era evaluado en sus estudios y pruebas de inteligencia.

Mi punto de vista es que: la vida de Ignacio Manuel Altamirano, nos demuestra que las posibilidades intelectuales de nuestra raza indígena, son infinitas.

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